martes, 22 de abril de 2014

Encuentros Rúnicos 2014

¡Hola detectives!

Han pasado un par de días desde que volvimos de los Encuentros Rúnicos 2014, y ya nos hemos recuperado de dormir en una tienda de campaña rodeados de vikingos pero tenemos claro que el año que viene repetimos.


¿Cómo podríamos describir lo que vivimos esos 4 días? Cuando pensamos en todo lo que vivimos no podemos reprimir una sonrisa. Fue un placer poder estar ahí y conocer a todos con los que coincidimos. Recordamos con cariño todas y cada una de las historias que vivimos junto a compañeros de aventuras, los juegos a los que jugamos, y por supuesto las risas y bromas. El buen ambiente fue el protagonista de estas jornadas ambientadas en la cultura vikinga.

Y hablando de buen rollo, nunca se nos olvidarán las aventuras que vivimos atrapando a monstruos, y en especial una historia que vivimos con un detective muy valiente y que recordaremos con mucho cariño. Un detective que atrapó a un monstruo utilizando un spray con olor a ajo y que gracias a su valentía pudimos meterlo en el Frasquito de Cristal. Fue todo un éxito.

Queremos dar las gracias a todos los que nos dijisteis que el juego os parece una buena idea para ayudar a los más pequeños a que superen esos miedos que todos hemos tenido (como el monstruo de debajo de la cama, o el del armario), por todos esos halagos sobre el libro, el cual no hubiera tenido este acabado tan profesional sin la ayuda de +Nosolorol Ediciones, y sobre todo agradecer a todos los que no conocíais lo que era el rol, en acercaros y jugar con nosotros.

Sólo nos queda decir que muchas gracias a todos por estos cuatro días, y que atrapéis un montón de monstruos malos, estaremos atentos para recibir en el almacén de la Agencia los frasquitos con monstruos en el interior.

¡Hasta la próxima detectives!

lunes, 21 de abril de 2014

En busca del Gusiluz perdido (parte 3, el desenlace)


¡Muy buenas detectives! ¿Habéis descansado algo estas vacaciones? Nosotros no hemos parado de recibir avisos de monstruos y cosas desaparecidas, así que no hemos parado ni un momento. Así que sin perder el tiempo, retomo la misión que os estaba contando.

Recuerdo que justo me quedé en el momento en el que a Chispas le atacó el monstruo y que luego había huido fuera de la habitación... Bien, pues cuando todos nos tranquilizamos un poco, decidimos coger todo aquello que podría sernos útil para la investigación, y dado que el monstruo aún rondaba por la casa, la misión cambió un poco: teníamos que encontrar el Gusiluz desaparecido, y atrapar al monstruo.

Cogimos el montón de calcetines que había al lado de la cama, todos los botones que encontramos (unos 6 calcetines desparejados) y algunos papeles arrugados. La lluvia seguía cayendo y de vez en cuando algún relámpago iluminaba la casa. Hicimos un repaso de todas las pistas que habíamos visto durante la misión:

— Veamos detectives novatos, hemos visto algunas cosas raras que nos pueden dar pistas para la misión. Si descubrimos qué monstruo es el que buscamos, será más fácil encontrar su nido (o escondite), y así tendremos más posibilidades de encontrar el Gusiluz desaparecido.

— Pues hemos visto que le encantan los calcetines, porque parece que los colecciona, y además todos son diferentes — dijo Gominolas.

— Además, parece que los papeles también le gustan, porque en esta habitación hay un montón, y en el salón el periódico también estaba muy mordido — señaló Chispas.

— Es verdad, y la escoba estaba muy mordida, demasiado mordida… eso significa que no le gusta nada! Porque si el armario también estuviera mordido, podría ser que le gusta morder los muebles, pero como no es así… ¿Podríamos buscar huellas por el pasillo? porque por esta habitación igual es más difícil.

— Claro detective Gominolas, a ver si así podemos seguirle hasta su escondite.

La idea que tuvo Gominolas fue la clave de la misión. Salimos de la habitación y con la linterna vimos unas huellas de agua que estaban a punto de evaporarse. Saqué el manual del veterano donde viene toda la información de los monstruos que se han ido encontrando otros detectives y efectivamente, esas huellas aparecían en el libro.

— Detectives, el manual del veterano dice que estas huellas son del Monstruo de Debajo de la Cama. Además hay cosas sobre este tipo de monstruos apuntadas que igual nos pueden ayudar a atraparlo. Por ejemplo, dice que le encantan los calcetines y que suele hacer motitas de polvo cerca de su nido o escondite. Además suele robar todo tipo de cosas pequeñas (eso encaja con el reloj de mesa que hemos visto en la habitación) y que le encanta comer papeles arrugados… Ah, y que aunque su sitio habitual es debajo de la cama, también suele esconderse debajo de los sofás, alfombras, armarios… y entre los cojines.

— Propongo seguir las huellas del monstruo antes de que se borren — dijo Chispas.

Así que siguiendo las huellas llegamos a una puerta semi abierta. Por lo poco que veíamos, dedujimos que era la habitación del bebé. La habitación estaba a oscuras, pero se intuía una luz naranja muy débil salir de debajo del armario. Al lado estaba la cuna del bebé, llena de juguetes y había algún que otro peluche por el suelo.

— Tenemos que trazar un plan —dijo Gominolas—. Se me ocurre que como parece asustado, podríamos tranquilizarlo de alguna manera para que salga de su escondite.

— ¿Y qué podríamos hacer para tranquilizarlo? —preguntó el Chispas— Porque estoy pensando en que si ha cogido el Gusiluz es porque él también tendrá miedo… Si se lo quitamos seguro que se enfada. ¿Dice algo sobre cómo tranquilizar a los monstruos en el libro del veterano?

Buscamos entre todos por las páginas hasta que encontramos la solución. En una página ponía que a los monstruos les gusta que les cuenten cuentos antes de ir a dormir porque eso les tranquiliza.

— ¡Perfecto! Seguro que por el salón hay algún libro y se nos ha pasado, voy a ver y enseguida vuelvo —dijo la detective Gominolas.

Volvió enseguida un cuento entre las manos. Como no queríamos asustar más al monstruo, abrimos un poco más la puerta y nos sentamos ahí mismo. Primero leyó Gominolas, después Chispas y por último yo. Cuando el cuento iba por la mitad, notamos como el monstruo se asomaba por debajo del armario. Los detectives se pusieron algo tensos, pero yo les dije que se relajaran. Si el monstruo notaba que nosotros estábamos tensos, se asustaría y tendríamos que pensar en otro plan.

Poco a poco, el monstruo se fue acercando a nosotros, pero no daba tanto miedo como antes. Era muy largo y tenía unos brazos casi tan largos como su propio cuerpo. Sus ojos en cambio eran más blancos que la luna y miraban el libro con mucho interés. En una de sus garras tenía el Gusiluz. Se acercó lo suficiente para escuchar pero se quedó a una distancia de dos metros. Parecía que él tenía más miedo de nosotros que nosotros de él.

Seguimos leyendo hasta que acabamos todo el cuento y cuando nos dimos cuenta, ¡el monstruo se había dormido! Además, la tormenta ya había pasado y el sol empezaba a salir. Cogí el frasquito para meter al monstruo y entre todos dijimos las palabras mágicas para sellar y activar el líquido convertidor. El monstruo seguía durmiendo cuando lo metimos dentro y pudimos coger el Gusiluz del suelo.

Al final todo salió bien, devolvimos el Gusiluz a sus dueños, y el monstruo ahora nos ayuda en el almacén de la agencia contando cuentos a los gamusinos y a otros monstruos.


martes, 15 de abril de 2014

¡Nos vamos de excursión!

¡Muy buenas detectives!

Hoy anunciamos que... ¡NOS VAMOS A LOS ENCUENTROS RÚNICOS!

Mandamos a dos de nuestros veteranos para reclutar nuevos detectives a ver si algún valiente vikingo nos ayuda a atrapar monstruos. También tomaremos nota y aprenderemos todo lo que podamos de esta cultura tan molona, sus costumbres, su región... Cualquier cosa que podamos utilizar a la hora de investigar una nueva misión, pero no os preocupéis si no podéis venir porque cuando volvamos os contaremos las aventuras y todo lo que hemos aprendido en estas jornadas.

Los vikingos también tienen miedo de la oscuridad (aunque digan lo contrario)

lunes, 14 de abril de 2014

¡Compra ya el libro en la tienda de Nosolorol!

¡Buenas noticias detectives!

El día más esperado por la Agencia al fin ha llegado!!!!

Meses y meses de ideas, de bocetos e ilustraciones, de más ideas, retoques y más retoques, de detalles... todo para conseguir un libro que gráfica y narrativamente os guste, para que a los más pequeños les guste, para que a todo el mundo le llame y le entren ganas de jugar. Para que aquellos que no estáis muy enterados de lo que es el rol, os quitéis ese miedo y rompáis barreras. Para que una afición que nos enamora, nos ilusiona y nos hacer pasar ratos inolvidables se pueda compartir con los más pequeños de la casa, y así enseñarles los valores de la lectura, el juego en equipo, el compañerismo y el gran poder de la imaginación.

Además, este libro es un apoyo para aquellos niños que tienen miedo de la oscuridad puedan hacerle frente con ayuda de sus padres/tutores y sus amigos :D

Desde hoy mismo podéis haceros con el libro en PDF o papel a través de la web de Nosolorol!!
Esperamos que lo disfrutéis!! :D




viernes, 4 de abril de 2014

En busca del Gusiluz perdido (parte 2)

Perdonad que haya cortado la historia en un momento así… Justo había llegado un aviso de la Agencia y nos teníamos que ir urgentemente, pero eso es otra historia que ya os contaré en otra ocasión. Por dónde íbamos… ah, sí. 

Estaba a punto de levantar la sábana y me agaché rápidamente cuando algo pequeño, peludo y muy muy rápido salió de debajo de la cama. La detective Chispas, con sus grandes reflejos, logró atraparlo tirándole una sábana. “Aquello” se quedó quieto, hecho una bolita. Despacito nos acercamos y poco a poco mis sospechas se hicieron ciertas.

Al levantar con cautela la sábana tirada en el suelo un Gamusino (algo más grande de lo normal) apareció. Primero vimos una pelusa de polvo grande, pero poco a poco se fue estirando y aparecieron dos cuernitos y unas patitas parecidas a las de los ratoncitos. Yo había visto muchos gamusinos, pero mis compañeros aun no se habían acostumbrado a estos seres. Encontrar un Gamusino en una misión es muy raro. Pocas veces se dejan ver, y sólo acuden a tu llamada cuando cuentas un chiste que les haga mucha gracia.

Así que ahí estaba. Sus grandes ojos blancos nos miraban desde el suelo. Hablan en un idioma que pocos conocen... (pero si tenéis un espejo a mano, no tendréis problemas para descifrarlo)

Coloca el espejo al lado de la imagen y mira el reflejo ;)

— ¿Nuestros calcetines? Entonces le gustan… Puede que entre todo este desorden encontremos más calcetines, y seguro que también hay otras cosas que ha robado o que le gustan… ¿no?

— ¡Qué buena idea, Gominolas! Voy a buscar con la Lupa Culodevaso detrás del armario. Si hay algo escondido puede que esté por ahí… o debajo de la cama… Miraré en los dos sitios — dijo Chispas.

Y menos mal que se le ocurrió mirar detrás del armario, porque para llegar ahí tuvo que quitar las cortinas que se habían caído, y descubrió un montón de calcetines (algunos mordidos) y un montón de botones, de papeles arrugados y rotos, e incluso un plumero (bueno, lo que quedaba de él porque apenas tenía plumas).

— ¡Menudo tesoro, y parece que hay más! Detective Veterana, alumbra a este rincón, justo entre el armario y la pared… parece que hay algo saliendo de debajo…

Y efectivamente, la detective Chispas había visto el palo de una escoba saliendo de debajo del armario, pero cuando fue a cogerlo… algo se lo impedía.

— Parece que está atascada… — dijo mientras forcejeaba con el palo de la escoba — Un momento… este palo está muy mordido… y muy mojado… oh, oh…

¡Menos mal que se dio cuenta rápido! Cuando recuerdo esta parte de la historia se me ponen los pelos de punta. Pasó todo muy rápido, pero si no me equivoco ocurrió lo siguiente…

En el momento en que Chispas soltó el palo de la escoba, una larga zarpa negra como la oscuridad más oscura salió de detrás y le arañó el brazo, desde el codo hasta la mano. Chispas gritó por la sorpresa, el susto y el miedo, y al dar unos pasos atrás, tropezó con las cortinas y cayó al suelo. Del susto a mí se me cayó la linterna al suelo y se apagó, y Gominolas se quedó pegada a la pared agarrando la mochila con mucha fuerza. Vimos la silueta negra del monstruo salir de debajo del armario. Era largo, largo, y se movía como una serpiente. Nos rodeó sin tocarnos siquiera y rápido como un gato salió de la habitación.

Del susto que nos habíamos llevado, tardamos un poco en movernos. Yo fui la primera en reaccionar. Cogí la linterna y enfoqué al brazo de Chispas. Por suerte aún llevaba enrollada la toalla que se había puesto hacía un rato para protegerse de un posible ataque sorpresa del Gamusino.

— Menos mal que no te ha llegado a morder. ¿Estás bien?

— Sí, tranquila… sigo un poco sorprendida, me ha pillado desprevenida. Es un monstruo grande, pero no he llegado a verle con claridad…

— Yo tampoco. Todo estaba muy oscuro y sólo he visto una sombra moverse por el suelo — dijo Gominolas.

— Bueno ahora tranquilicémonos un poco — añadí —. Parece que el monstruo no quería hacernos daño, porque sino nos hubiera atacado a los demás también… y en cambio se ha ido de la habitación. Seguro que está asustado por la tormenta. Recordad lo que nos ha dicho el Gamusino. Intenemos ir con cuidado y no asustarle más. Todavía nos queda lo más difícil: encontrar el Gusiluz, y atrapar al monstruo.

Continuará...