domingo, 9 de febrero de 2014

¡Los monstruos atacan de nuevo!

Era de noche y la casa estaba en completo silencio. El Detective Veterano repartió las herramientas del Maletín del Veterano entre los dos detectives novatos. Uno cogió la Red Cazamonstruos, y otro la Lupa Culodevaso. Mientras comprobaban que todas las herramientas tuvieran pilas oyeron un ruido en el sótano. La Agencia les había dicho que la casa tenía un sótano y dos pisos más. En el del medio estaba la cocina, el salón y un baño, y en el de arriba había tres habitaciones y dos baños más.

El Detective Veterano recordó al equipo que habían venido a atrapar a un monstruo para llevarlo al Almacén de la Agencia y convertirlo en bueno. Aún no sabían qué monstruo venían a buscar, lo único que sabían es que los dueños de la casa se habían quejado de que últimamente les desaparecían cosas, o aparecían en los lugares más inesperados. Así que primero tendrían que buscar pistas por la casa.

En el momento en el que se disponían a investigar por el salón, vieron una sombra subir por las escaleras al piso de arriba, y en ese momento el Localizador pitó. El Valor de Miedo había subido... la misión se empezaba a complicar.

— Habrá sido un gato…— dijo un detective novato.
— O igual es el monstruo. Deberíamos ir tras la sombra para averiguar qué es.— sugirió el Veterano.

Cuando subían por las escaleras oyeron un sonido, como una risita aguda y el Localizador volvió a pitar. Los detectives empezaban a inquietarse... Cuando llegaron arriba, un gato negro salió de una habitación y corrió tan veloz escaleras abajo que fue como una sombra… ¡como la sombra que creían haber visto antes!

— Tenías razón, detective ¡sólo era el gato lo que nos había asustado!— dijo el Veterano y el Valor de Miedo bajó — Pero no olvidemos la misteriosa risita que hemos oído, hay que averiguar qué es.

La habitación de la que había salido el gato era de los niños de la casa. Entraron en ella y vieron un baúl de juguetes… completamente vacío. También notaron que las camas estaban totalmente deshechas, que el armario estaba abierto de par en par y que en un rincón había unos cuantos peluches. Un detective se acercó demasiado a ellos cuando... ¡uno de ellos se rió! El detective reaccionó rápido y atrapó al monstruo con su Red Cazamonstruos, pero el Veterano dijo que no era el monstruo que buscaban, sino que se trataba de un Gamusino.

— Los Gamusinos normalmente son inofensivos y muy traviesos, pero cuando se enfadan tienen muy mal genio. También son famosos por dar pistas, aunque no todas tienen porque ser ciertas. Tenemos que prestar mucha atención porque sólo lo dirá una vez— les explicó el Veterano a los detectives.

El Gamusino muy muy bajito les dijo: “A este monstruo le gusta recolectar las pinzas de la ropa, sobre todo las de madera y las guarda en un lugar que sólo él conoce” y después de decirles esto, salió corriendo escaleras abajo.


Los detectives repasaron las pistas que tenían hasta ahora: los dueños se quejaban de que las cosas les desaparecían o aparecían en otros sitios, el baúl de los juguetes está completamente vacío, la habitación está totalmente patas arriba y el Gamusino les ha dicho que al monstruo le encanta coger las pinzas de la ropa. Las pistas apuntan a dos posibles monstruos: el de los juguetes o el de las cosas desordenadas…

—Ya que estamos aquí, podría usar mi Lupa Culodevaso para ver si hay alguna huella por la habitación— sugirió un detective novato.

Sacó la Lupa y buscó huellas cerca de los peluches y el baúl vacío, ¡y efectivamente! Aparecieron unas huellas cerca del baúl. Buscaron en el Libro de los Monstruos unas huellas similares y descubrieron que se trataba del Monstruo de las Cosas Desordenadas. De pronto el Localizador pitó indicando que habían descubierto al monstruo adecuado. Tendrían que tener más cuidado, ahora que sabían a qué monstruo buscaban podía aparecer en cualquier momento.

Los detectives trazaron un plan: dejarían un rastro de pinzas de madera que le condujera hasta un montón de cosas como llavés, el mando a distancia, calcetines desparejados, zapatillas de casa… Ellos se esconderían cerca y así lo atraparían con la Red Cazamonstruos. Bajaron al sótano y cogieron de un cesto todas las pinzas de madera que quedaban. Subieron arriba y colocaron en medio del salón el montoncito de esas cosas que tanto le gustan a estos monstruos. Después se escondieron y esperaron. Enseguida un pequeño monstruito de largas patas y afiladas manos apareció siguiendo el rastro de las pinzas. Cuando llegó al montón de cosas, el Veterano hizo la señal y el detective corrió hacia el Monstruo ¡y lo atrapó con la Red Cazamonstruos! Sin perder un segundo, el Veterano lo metió en el Frasco de Cristal y se aseguraron de que estuviera bien sellado repitiendo entre todos las palabras mágicas.

Habían terminado con éxito la misión. Ya no volverían a desaparecer más cosas en esa casa... o sí...