viernes, 4 de abril de 2014

En busca del Gusiluz perdido (parte 2)

Perdonad que haya cortado la historia en un momento así… Justo había llegado un aviso de la Agencia y nos teníamos que ir urgentemente, pero eso es otra historia que ya os contaré en otra ocasión. Por dónde íbamos… ah, sí. 

Estaba a punto de levantar la sábana y me agaché rápidamente cuando algo pequeño, peludo y muy muy rápido salió de debajo de la cama. La detective Chispas, con sus grandes reflejos, logró atraparlo tirándole una sábana. “Aquello” se quedó quieto, hecho una bolita. Despacito nos acercamos y poco a poco mis sospechas se hicieron ciertas.

Al levantar con cautela la sábana tirada en el suelo un Gamusino (algo más grande de lo normal) apareció. Primero vimos una pelusa de polvo grande, pero poco a poco se fue estirando y aparecieron dos cuernitos y unas patitas parecidas a las de los ratoncitos. Yo había visto muchos gamusinos, pero mis compañeros aun no se habían acostumbrado a estos seres. Encontrar un Gamusino en una misión es muy raro. Pocas veces se dejan ver, y sólo acuden a tu llamada cuando cuentas un chiste que les haga mucha gracia.

Así que ahí estaba. Sus grandes ojos blancos nos miraban desde el suelo. Hablan en un idioma que pocos conocen... (pero si tenéis un espejo a mano, no tendréis problemas para descifrarlo)

Coloca el espejo al lado de la imagen y mira el reflejo ;)

— ¿Nuestros calcetines? Entonces le gustan… Puede que entre todo este desorden encontremos más calcetines, y seguro que también hay otras cosas que ha robado o que le gustan… ¿no?

— ¡Qué buena idea, Gominolas! Voy a buscar con la Lupa Culodevaso detrás del armario. Si hay algo escondido puede que esté por ahí… o debajo de la cama… Miraré en los dos sitios — dijo Chispas.

Y menos mal que se le ocurrió mirar detrás del armario, porque para llegar ahí tuvo que quitar las cortinas que se habían caído, y descubrió un montón de calcetines (algunos mordidos) y un montón de botones, de papeles arrugados y rotos, e incluso un plumero (bueno, lo que quedaba de él porque apenas tenía plumas).

— ¡Menudo tesoro, y parece que hay más! Detective Veterana, alumbra a este rincón, justo entre el armario y la pared… parece que hay algo saliendo de debajo…

Y efectivamente, la detective Chispas había visto el palo de una escoba saliendo de debajo del armario, pero cuando fue a cogerlo… algo se lo impedía.

— Parece que está atascada… — dijo mientras forcejeaba con el palo de la escoba — Un momento… este palo está muy mordido… y muy mojado… oh, oh…

¡Menos mal que se dio cuenta rápido! Cuando recuerdo esta parte de la historia se me ponen los pelos de punta. Pasó todo muy rápido, pero si no me equivoco ocurrió lo siguiente…

En el momento en que Chispas soltó el palo de la escoba, una larga zarpa negra como la oscuridad más oscura salió de detrás y le arañó el brazo, desde el codo hasta la mano. Chispas gritó por la sorpresa, el susto y el miedo, y al dar unos pasos atrás, tropezó con las cortinas y cayó al suelo. Del susto a mí se me cayó la linterna al suelo y se apagó, y Gominolas se quedó pegada a la pared agarrando la mochila con mucha fuerza. Vimos la silueta negra del monstruo salir de debajo del armario. Era largo, largo, y se movía como una serpiente. Nos rodeó sin tocarnos siquiera y rápido como un gato salió de la habitación.

Del susto que nos habíamos llevado, tardamos un poco en movernos. Yo fui la primera en reaccionar. Cogí la linterna y enfoqué al brazo de Chispas. Por suerte aún llevaba enrollada la toalla que se había puesto hacía un rato para protegerse de un posible ataque sorpresa del Gamusino.

— Menos mal que no te ha llegado a morder. ¿Estás bien?

— Sí, tranquila… sigo un poco sorprendida, me ha pillado desprevenida. Es un monstruo grande, pero no he llegado a verle con claridad…

— Yo tampoco. Todo estaba muy oscuro y sólo he visto una sombra moverse por el suelo — dijo Gominolas.

— Bueno ahora tranquilicémonos un poco — añadí —. Parece que el monstruo no quería hacernos daño, porque sino nos hubiera atacado a los demás también… y en cambio se ha ido de la habitación. Seguro que está asustado por la tormenta. Recordad lo que nos ha dicho el Gamusino. Intenemos ir con cuidado y no asustarle más. Todavía nos queda lo más difícil: encontrar el Gusiluz, y atrapar al monstruo.

Continuará...